Lenguaje y soporte
La soga funciona como una línea sensible que une y divide, prefigurando la necesidad de soltar el marco rígido y liberar la pintura al espacio. En este tránsito hacia la abstracción, el bastidor se desvanece frente al despliegue de la mancha, la espátula y el color. La tela se vuelve así un cuerpo flotante donde lo humano no se representa, sino que se evoca desde una sugerente ausencia-presencia.